viernes, 18 de junio de 2010

El pensamiento divergente y la estafa

Entre los usos y abusos cotidianos nos enfrentamos a un número infinito de situaciones en las que debemos tomar decisiones, las cuales siempre están llenas de caminos desconocidos.
El pensamiento divergente nos ayuda, consciente o inconscientemente a tomar algunas de estas decisiones como el caso siguiente.
Todos hemos visto alguna vez a esos sujetos que a base de engaño, timan a la gente y nada más me refiero a los de "y donde quedo la bolita?". Con gran habilidad en las manos hacen casi imposible que cualquier persona les gane, salvo sus conocidos compinches que actúan como anzuelos, para que el pez gordo caiga.

Desde muy pequeño mi papá me explico como hacían eso y yo siempre dije cuando sea mayor seguro que a mí no me pasara, por muchos años pensé y pensé una fórmula para ganarles y al parecer lo logre pero no estaba totalmente seguro así que pasaron muchos años hasta que un día finalmente me arme de valor. Casi por casualidad llegue a un lugar donde había un par de tipos aplicando este viejo truco para hacer dinero con este tipo de estafa y decidí entrar, caí en su juego (intencionalmente) la primera vez perdí por obvias razones pero le dije, quiero apostar nuevamente, y con gesto de emoción aceptaron que yo subiera la apuesta. Solo que pedí aumentar la apuesta bajo una condición, que yo si adivinaría. El personaje de las tapitas hizo lo suyo, intento marearme, con una impresionante habilidad movió las manos sin que yo me diera cuenta nuevamente donde había quedado la bolita, pero me aferre puse un dedo sobre una de las tapitas y dije;

Escogí una y puse mi dedo sobre una de las tapa, le hice saber que su habilidad era tal que yo seguramente perdería, por lo que pedí que primero el levantara las otras dos. Su reacción inmediata fue un gesto de furia lo invadió y por un momento estuvo a punto de seguir el juego pero sabía que de cualquier forma yo ganaría. ¿Te preguntas porque?

Ingeniería Concurrente

Bueno quizás este tema sea muy particular, por lo tanto con poco interés general, aseveración bajo la lógica de una maestra que tuve en el bachillerato. En fin, la idea de hacer un comentario sobre este tema que me apasiona es por dar a conocer como una parte de la ingeniería se puede aplicar a nuestro día a día.

La ingeniería concurrente no es otra cosa más que la vieja fórmula de "hacer más con menos", y digo vieja fórmula por que así lo hemos escuchado desde hace muchos años pero comúnmente la pasamos por alto y no reflexionamos sobre esto.
Solo por mencionar algunos ejemplos no hace falta más que ir a los mercados tradicionales, pedir a una “marchanta” medio kilo de frijol y nos hará un “cucurucho de papel” ha y eso si un doblez en la parte superior para que no nos brinquen antes de tiempo los frijoles. ¿Quien lo diria, hacer un empaque con una hoja de papel?.

Un ejemplo de lo contrario a este tipo de pensamiento seria como ponerle 5 ruedas a un coche, con el pretexto de decir "pa'que pueda andar por si seme poncha una".
Sin duda alguna es una brillante idea, pero no es una solución rentable.
La idea de la ingeniería concurrente es poder dar soluciones de diseño e ingeniería basadas en todo el apoyo de tecnológico y científico que tenemos a nuestro alcance hoy en día y aprovecharlas de la mejor manera.

"Echando a perder se aprende", nada más falso que esto, ya no, ya no estamos en esa época en donde podíamos decir eso, se ha invertido tanto en investigación, desarrollo y producción de conocimiento científico que hoy en día ya no es una frase para nuestros tiempos.

Ya no, ya tenemos todas la herramientas tecnológicas y científicas ahora es momento de aplicarlas junto con nuestro conocimiento empírico, este último es la capacidad que tenemos los seres humanos para analizar y decidir. No sé si estén de acuerdo pero creo que deberíamos explotarlo más ya que es el único que nos hace ser diferentes del resto de los animales.