Entre los usos y abusos cotidianos nos enfrentamos a un número infinito de situaciones en las que debemos tomar decisiones, las cuales siempre están llenas de caminos desconocidos.
El pensamiento divergente nos ayuda, consciente o inconscientemente a tomar algunas de estas decisiones como el caso siguiente.
Todos hemos visto alguna vez a esos sujetos que a base de engaño, timan a la gente y nada más me refiero a los de "y donde quedo la bolita?". Con gran habilidad en las manos hacen casi imposible que cualquier persona les gane, salvo sus conocidos compinches que actúan como anzuelos, para que el pez gordo caiga.
Desde muy pequeño mi papá me explico como hacían eso y yo siempre dije cuando sea mayor seguro que a mí no me pasara, por muchos años pensé y pensé una fórmula para ganarles y al parecer lo logre pero no estaba totalmente seguro así que pasaron muchos años hasta que un día finalmente me arme de valor. Casi por casualidad llegue a un lugar donde había un par de tipos aplicando este viejo truco para hacer dinero con este tipo de estafa y decidí entrar, caí en su juego (intencionalmente) la primera vez perdí por obvias razones pero le dije, quiero apostar nuevamente, y con gesto de emoción aceptaron que yo subiera la apuesta. Solo que pedí aumentar la apuesta bajo una condición, que yo si adivinaría. El personaje de las tapitas hizo lo suyo, intento marearme, con una impresionante habilidad movió las manos sin que yo me diera cuenta nuevamente donde había quedado la bolita, pero me aferre puse un dedo sobre una de las tapitas y dije;
Escogí una y puse mi dedo sobre una de las tapa, le hice saber que su habilidad era tal que yo seguramente perdería, por lo que pedí que primero el levantara las otras dos. Su reacción inmediata fue un gesto de furia lo invadió y por un momento estuvo a punto de seguir el juego pero sabía que de cualquier forma yo ganaría. ¿Te preguntas porque?
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